Entre el barro, la sangre y el silencio: Sin novedad en el frente convierte la guerra en experiencia física y moral
Esta semana, se vive la cuenta regresiva para conocer las decisiones sobre la edición 2023 del Premio Óscar. La ceremonia es el domingo 12 de marzo. Quedan sólo días para terminar de conocer las películas nominadas.
En una entrega anterior, se abordó la decena de
nominaciones al Premio Óscar 2023 a la mejor película. Ahora, el
ejercicio continúa con la categoría mejor película internacional, destinada
para aquellos filmes realizados fuera de Estados Unidos cuyo idioma
predominante no es el inglés.
En este rubro, son sólo
cinco candidaturas. De nuevo, para verlas se propone, en orden de prioridades, el
siguiente:
Sin
novedad en el frente (All Quiet On The
Western Front) de Edward Berger. Enviada al Óscar por Alemania, es la única
película que logró estar como candidata en las dos principales categorías a
premiar: mejor película y mejor película internacional.
No es una película de tantas sobre la guerra. Todo lo
contrario: aborda ese tema para construir una sólida crítica antibélica. La
guerra y todos sus adjetivos para descalificarla: inútil, irracional, obsesiva,
absurda. El tratamiento es equilibrado entre mostrar la degradación y
destrucción a que conduce todo conflicto armado; y, cómo las personas que van a
ella lo hacen con su vulnerabilidad humana sin ideologías e intereses
políticos.
Vida y muerte, en una escalada bélica no son
decisiones propias: ocurren de acuerdo con la circunstancia. Otros planean y
disponen de muchas vidas y talentos. Se transforman las personas, la naturaleza
del escenario, lo que no cambia es la inutilidad de la guerra.
La cinta presenta la acción necesaria, por momentos,
pero es un retrato amplio sobre lo que no suelen ver los estrategas del poder.
Atacar por miedo y luego compadecerse. Llegar acompañado para ver morir a
todos. Forjar amistades ahí en donde el fuego lo prende la enemistad. Convertir
a personas con planes de vida en una plaquita que, de manera mecánica, se
acumula en una bolsa para el recuento de los muertos, tras cada batalla.
Es de los éxitos de Netflix.
La
chica tranquila (The Quiet Girl o An
Cailín Ciúin) de Colm Bairéad. Propuesta por Irlanda. Se trata del gran
hallazgo de la edición 2023 del Óscar. Es un trabajo modelo para demostrar cómo
se hace una buena película. No es una cinta extendida en tiempo porque cada
toma cuenta: contribuye a la narración visual. Nada es decorativo o simple
ilustración: todo fragmento tiene peso porque es una fotografía concebida con
arte.
Los diálogos son los necesarios. Por una parte, porque
la personalidad de la protagonista es mesurada, casi silente. Por otra, por
congruencia narrativa: lo trascendente está en los actos no en los dichos. La
significación crece con la compañía de bellas composiciones de piano y cuerdas.
Una película resuelta con perfección en todos sus
aspectos para abordar el tema del afecto. Los padres biológicos, en ocasiones,
se concentran en sus intereses y todo lo demás queda fuera. Hay hijos que, a
veces, reciben más cariño de otras personas que de su ascendencia biológica.
Coexistir en un lugar no es vivir. El respeto a la
persona, la consideración, son valiosos para los seres humanos. La mínima
atención a su existencia puede transformar una vida azarosa en esperanzadora.
Peor que la miseria material es la humana.
Sin parafernalia, con precisión y perfección, La
chica tranquila promueve un enorme mensaje de humanidad.
De no obtener el galardón, la exposición mundial que
ha obtenido con ser finalista es el gran premio para los cinéfilos del mundo.
Se le encuentra en portales no oficiales. Pronto entra
en MUBI. Una versión indica que su estreno en las cadenas de cine está previsto
hasta junio.
Close
de Lukas Dhont. Postulada por Bélgica. Una película cuyo mérito está en crear
atmósferas opuestas en su totalidad y transmitir estados de ánimo del
protagonista a través de un seguimiento permanente de su rostro.
Para ello, es fundamental la participación del actor Edén Dambrine
quien filmó el papel a los 15 años e interpreta a Leo, un adolescente de trece.
Así, el público conoce a un chico metido en juegos de su edad y en los trabajos
rurales de su familia. Es el más entusiasta y creativo.
En esta etapa, la manera de exponer ese momento llega
al grado de mantener la cámara, durante casi medio minuto, en una toma del
menor quien duerme.
Una adversidad parte el largometraje y, a partir de
ahí, será recoger el rostro de la insatisfacción, la angustia, el pesar.
Leo será casi tres personas en el mismo filme, acorde
con las etapas: inicio, desarrollo y fin. Se acude a estas transformaciones
desde gestos y expresiones faciales.
Esta es la particularidad de Close. Su tema se
presta a discusiones, pero su virtud cinematográfica está por encima de él.
Se acaba de estrenar en salas de cine.
Argentina,
1985 de Santiago Mitre. Representa a Argentina.
Si bien es una película que recrea un juicio de la justicia argentina, logra
tener identidad propia y un sólido manejo emocional del tema.
Da cuenta de la restauración de la democracia en Argentina y el establecimiento de responsabilidades para los militares que ordenaron torturas y asesinatos como ejercicio del poder. Hechos ocurridos en 1985.
Un primer acierto es que, aunque aborda una historial
local, no se ata a esa circunstancia y es capaz de capturar la atención de
cualquier espectador.
Muy distante de los debates rutinarios entre las
partes de una disputa legal, mejor recupera lo sustancial de los testimonios de
las víctimas. Eso mueve y deja clara la dimensión de las atrocidades cometidas —como
suelen hacer las dictaduras y el pensamiento autoritario— en nombre de la
patria, la nación o la democracia. Testimoniales bien presentados como recurso
cinematográfico porque no se buscaba información al no tratarse de un
documental.
Un producto sólido que contribuye al memorial en busca
de justicia y contra la impunidad en el mundo.
Está en Prime Video.
EO
de Jerzy Skolimowski. Nominada por Polonia. Una cinta de crítica social para
señalar circunstancias, actividades, ímpetus en que se emplea la vida los seres
humanos. La otra mirada empieza por el protagonista: un burro y su recorrido
incierto por diversos y accidentales escenarios.
Se abordan distintos tópicos: los reclamos de crueldad animal que no siempre resuelven lo que dicen demandar; las distorsiones fanáticas y violentas con el pretexto de un deporte como el futbol; la utilización sexual de los migrantes; contrabando, robo y asesinato como plagas de las carreteras; trampas en el comercio de alimentos. Apariencia y realidad: como el sacerdote adicto al juego, castigado por alguna de sus aficiones.
El ingenioso trabajo de fotografía presenta momentos
visuales audaces. Contribuye a percibir una sistemática falta de pertenencia a
este mundo deshumanizado. La suma de fatalidades cotidianas no puede tener otro
destino que un infortunio mayor.
En sitios web. Está programada para estar en los cines
el 9 de marzo.
En este orden es la expectativa sobre quién ganará en la categoría de mejor película internacional o extranjera. Así que, pueden triunfar: Sin novedad en el frente en este rubro; y, Los espíritus de la isla como mejor película. Desde luego es Hollywood y cualquier decisión sorprendente puede ocurrir.
