Guadalupe Nettel y Eva Baltasar: maternidad, deseo y literatura en el Booker 2023


DAVID TOVILLA

¿Para qué sirven los premios? Una respuesta posible está en los Óscares: no siempre distinguen a la mejor película, pero sí amplifican la visibilidad de obras que, de otro modo, no alcanzarían ese nivel de difusión. Es ahí donde suelen producirse los hallazgos más interesantes, incluso si el veredicto final responde a otros criterios.

En estos días, Guadalupe Nettel y Eva Baltasar se han colocado en los reflectores de la prensa cultural mundial al formar parte de la lista final del International Booker Prize.

El galardón reconoce cada año la mejor obra de ficción traducida al inglés y publicada en el Reino Unido e Irlanda. El fallo se dará a conocer el 23 de mayo. Con independencia del resultado, la exposición internacional de los trabajos de estas autoras es ya significativa.

La escritora mexicana Guadalupe Nettel participa con La hija única, publicada en español en 2020. Su versión en inglés lleva por título Still Born. Aunque la novela parte de un embarazo con consecuencias complejas, su verdadera fuerza radica en la capacidad de la autora para explorar vínculos humanos desde zonas de tensión: actitudes, decisiones y circunstancias que abren preguntas más que ofrecer respuestas.

Nada es predecible en la novela de Nettel. A través de trayectorias que desbordan cualquier idea preconcebida, la autora conduce hacia una forma de comprensión: las personas se definen por sus actos y decidir —sea cual sea la edad— es una obligación constante. Decidir es vivir, y hacerlo desde las propias motivaciones, sin someterse del todo a los condicionamientos sociales, se vuelve una aspiración central.

El libro avanza acompañado por una interrogante persistente: la vida no está prescrita, se construye día a día, a menudo en territorios imprevistos y con personas inesperadas. A cada paso, la existencia plantea lecciones y ni siquiera la ciencia alcanza a tener la última palabra en el desarrollo del ser humano.

Nettel articula una constelación de personajes femeninos —la narradora, la amiga, la vecina, la madre, la niñera, las activistas— que, en su interacción, sostienen una narración fluida en la forma y compleja en el fondo. Son mujeres con errores y aciertos, con perspectivas diversas, atravesadas por su pasado y su presente. Todo ello hace de La hija única una obra central de la narrativa contemporánea y una candidata sólida al International Booker Prize.

Eva Baltasar, por su parte, irrumpió en la narrativa en 2018 con Permafrost, su primera novela, tras una trayectoria previa como poeta. Boulder, publicada en 2020, es la segunda entrega de una trilogía que se completa con Mamut en 2022.

El libro que compite en esta edición es Boulder, un texto breve e intenso que destaca por su trabajo con el lenguaje. Se trata de una prosa depurada desde el oficio poético, más abstracta y sensorial, en la que el deseo y la identidad se exploran desde una escritura de alta concentración:

«El tiempo gotea de nuestros cuerpos, se nos escurre entre las piernas, lo clavamos a la pared con chinchetas. La beso como no sabía que podía besar a una mujer, entregándole algo que fabrico cuando estoy lejos, cuando no está conmigo».

«Me dejo llevar, la vida crece sin sobrepasarme, se concentra en cada minuto, implosiona, la tengo en las manos. Puedo renunciar a cualquier cosa, porque nada es decisivo cuando te niegas a encerrar la vida en el calabozo de los relatos».

«La miro y me sofoco… La miro y todo se llena. La mirada es una cuerda que la enlaza y me la trae. Levanta los ojos, me encuentra. Ya lo sabe».

Esa centralidad de la metáfora está presente desde el título: “boulder” nombra esas rocas inmensas que a veces se convierten en atractivos turísticos. Baltasar traslada esa imagen al terreno humano: de la solidez y la resistencia, a una existencia inmóvil, casi mineral, sin capacidad de emoción ni acción.

Así, el International Booker Prize ha puesto la atención en dos escrituras que, desde México y España, exploran territorios distintos pero convergentes: la maternidad, el deseo, las decisiones que configuran una vida.

Sólo resta esperar el fallo. Sea cual sea el resultado, Guadalupe Nettel y Eva Baltasar ya han ganado algo más difícil: una visibilidad global que reconfigura su lugar en la conversación literaria contemporánea. La hija única y Boulder no son solo candidatas: son lecturas que exigen incorporarse, cuanto antes, a la biblioteca personal.

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