Timbiriche, con la misma piedra de Carlos Marcovich: documental entre nostalgia y límite creativo

Timbiriche, con la misma piedra retrata el reencuentro del grupo Timbiriche desde una mirada autoral que oscila entre la libertad narrativa y el registro convencional. Más cercano a un “detrás de cámaras” que a una exploración profunda, el filme encuentra su mayor valor en la memoria generacional que activa.

DAVID  TOVILLA

En ésta, la tercera semana de febrero, se empezó a exhibir el documental Timbiriche, con la misma piedra, en las salas de la capital de Chiapas. 

El filme se presenta como un trabajo desde una perspectiva de quien no es un fan del exitoso grupo que surgió en el primer lustro de mil novecientos ochenta. Se trata de la mirada creativa de Carlos Marcovich.

El atractivo de la cinta es, precisamente, la autoría. Porque, al tener presente el memorable filme ¿Quién diablos es Juliette?, se espera, se inmediato, una apuesta por el desparpajo, la libertad de la cámara, la construcción de la historia a partir de sucesos inesperados o casuales, la ausencia de un guión lineal que simplemente recorra los sucesos de la “a” a la “z”; en suma, un torrente de autenticidad.

Sin embargo, en Timbiriche, con la misma piedra, Marcovich se queda en medio. Si bien están esos chispazos de originalidad y un permanente movimiento de un lado a otro, de un personaje o situación a otra, al final de cuentas se concentra en detallar la preparación, los conciertos y la culminación del reencuentro de Sasha, Diego, Benny, Alix, Erick y Mariana. Si bien conserva el sello Marcovich y su identidad destaca inmediatamente, al final de cuentas, se limita a presentar el acompañamiento que hizo a la banda durante el experimento denominado “Timbiriche 25”: conciertos, discos y película.

Más que arriesgar, Marcovich usó su fórmula personal para conducir el filme y presentar, prácticamente, un “detrás de cámaras” con inconformidades, discusiones, frustraciones, alegrías, y respuestas a preguntas formuladas más que testimonios.

Timbiriche, con la misma piedra no tiene mayor aporte como largometraje. El tipo de trabajo final es el que, en estos tiempos de predominio de la imagen y el video, el que suele acompañar a un CD musical. Era suficiente con ponerlo en un DVD, en un paquete denominado: edición especial. 

Situado en esa dimensión, el documental logra demostrar el por qué, después de dos décadas y media, las canciones de la banda Timbiriche, mueven a miles de personas de todas las edades. Como bien se dice en alguna parte de la cinta: Timbiriche surgió para oponer un grupo mexicano a las, en ese momento, exitosas bandas extranjeras: Parchis y Magneto. 

La diferencia es que los chicos mexicanos crecieron musicalmente hasta lograr lo que hoy son, destacadamente: Benny y Paulina. Desde luego, el trabajo de Marcovich impactará en la llamada generación Timbiriche.

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