La muerte de Huberto Batis reactiva la memoria de una figura clave del periodismo cultural en México. Desde el suplemento Sábado de Uno más uno, impulsó generaciones de escritores con una visión irreverente, abierta y exigente, cuya influencia permanece en las formas contemporáneas de narrar y pensar la cultura.
2018. Miércoles 22 de agosto. En las tendencias de Twitter, se ha incluido un nombre: Huberto Batis. Es la nota funesta. Alud de reacciones en los portales. Muchos para recordar su brillantez; algunos para deslizar esa arrogancia inherente al medio como la de una narradora famosa: “No recuerdo su suplemento, pero era importante”.
Huberto Batis prevalece a través de muchas formas actuales de hacer periodismo cultural en el país. Autenticidad, irreverencia, libertad están asociadas a su trabajo. El suplemento Sábado del periódico Uno más uno logró su lugar en la historia de la mano de Batis, primero como jefe de redacción bajo la dirección de Fernando Benitez; y, a partir de 1986, como director.
Los temas de su pasión, las aficiones de su interés, sus indagaciones estéticas, las discusiones intensas se desarrollaron a plenitud en los últimos tiempos de Sábado. De ahí vienen plumas como las de Xavier Velasco. De un empeño del maestro Batis en no regodearse con el entorno ya existente y tomar en cuenta a todos: a otras plumas, de otras generaciones y no sólo del centro de la República mexicana o de los grupos de poder cultural en los estados.
Una de las narraciones iniciales de este autor, llamada Crónica y utopía, mereció el espacio central de la portada del suplemento, en su número novecientos sesenta y ocho. En el jurado estuvieron dos de los mayores erotólogos de México: el propio Huberto Batis y Andrés de Luna, además de Margarita Peña y Lourdes Sánchez Duarte.
Por eso, su partida es más sentida. En este momento aciago, sólo puedo reiterar: ¡Gracias, maestro Batis! Gracias por siempre…