La edición del vigésimo aniversario de Back to Black reúne versiones originales, grabaciones inéditas y un concierto en vivo de Amy Winehouse. Una oportunidad para redescubrir la riqueza musical de un álbum fundamental.
DAVID TOVILLA
Este viernes 23 de octubre se lanzó la edición
del vigésimo aniversario del disco Back to Black, de Amy Winehouse.
Los coleccionistas encontrarán un atractivo
especial en esta edición, disponible en vinilo o CD y acompañada de materiales
gráficos hasta ahora desconocidos.
El paquete se compone de tres discos, con 42 canciones.
El primero contiene las versiones oficiales
del álbum original, lanzado el 27 de octubre de 2006.
El segundo reúne versiones poco conocidas y demos inéditas.
El tercero incluye un concierto en vivo de 2007 que nunca se había publicado.
Si bien la iniciativa tiene un componente comercial, pues se trata de uno de los grandes éxitos musicales del siglo XXI, predominan las virtudes musicales y el gozo melómano. Es música para escuchar y vivir. Lo
recomendable es conseguir unos buenos audífonos con cancelación de ruido y gran
fidelidad para apreciar las diferencias que ofrece esta edición.
Ahí está esa gozosa mezcla de soul, pop y
R&B, junto con una voz que convierte cada pieza en una declaración de la
Amy Winehouse inmortal.
En dos de las canciones más conocidas pueden
apreciarse las diferencias entre los materiales que ahora se presentan.
You Know I'm No Good (Sabes que no soy buena).
La versión de estudio de You Know I'm No Good, incluida en el primer disco, comienza con un compás de batería en solitario, al que después se incorpora el bajo. Cuando entra la voz de Amy, ya se ha formado un conjunto melódico admirable. A partir de ahí, la trompeta, el saxofón y el trombón elevan la composición. Durante los cuatro minutos de ejecución, los instrumentos tienen espacio para sus solos. Es una pieza articulada con perfección.
La demo original, incluida en el segundo
disco, es un trabajo en el que la voz de la cantante ocupa el centro. Los
instrumentos también están presentes, pero en un segundo plano: el teclado y la
guitarra la acompañan sin perder protagonismo.
La versión final dura 4 minutos con 17
segundos; la demo, 3 minutos con 36 segundos.
Back to Black (Volver al negro)
En el caso de Back to Black, la canción tiene una construcción espectacular y ascendente. Cada
elemento conduce a una inmersión en torno a la voz: las campanas fúnebres, los
toques secos de piano, los coros y las cuerdas de la guitarra, que suenan como
lamentos. La versión final dura 4 minutos con un segundo.
La demo original dura apenas 2 minutos con 59
segundos. No tiene la construcción musical monumental de la versión definitiva
y suena más como una balada con cierto ritmo. La voz ocupa el primer plano,
acompañada por la batería y la pandereta, que destacan en el arreglo.
El tercer disco permite vivir la experiencia
del concierto, con la vitalidad de sus licencias, variaciones e incluso ajustes
en el ritmo. Se trata de una selección de piezas elegida por la propia artista.
No queda más que agradecer la llegada de Back to Black (20th Anniversary Edition). Amy Winehouse sigue viva en la memoria de quienes la escuchan. Una sola ejecución vocal basta para que su aura musical trascienda el tiempo y vuelva a conmover al mundo. ¡Qué regalo de aniversario!





