La muerte del cineasta italiano recupera la historia de Calígula, una producción enfrentada por Tinto Brass, Gore Vidal y Bob Guccione. Más de cuatro décadas después, una nueva versión reconstruyó la película a partir de material original que nunca llegó a las pantallas.
DAVID TOVILLA
El 4 de noviembre murió Tinto Brass, un referente en la historia del cine erótico. Pudo seguir una trayectoria diferente, pero eligió trabajar desde la irreverencia, la voluptuosidad y los apetitos sexuales de los seres humanos. Sus películas no destacan tanto por la complejidad de sus argumentos como por el lugar central que conceden al deseo y al regodeo sexual.
Una de sus películas fue concebida como una
producción de gran calidad, con tres figuras fundamentales para llevarla a
cabo. El guion se encargó a un destacado escritor estadounidense: Gore Vidal.
La dirección quedó en manos del cineasta Tinto Brass. El financiamiento y la
producción corrieron por cuenta de Bob Guccione, fundador de la revista Penthouse.
Con semejante apuesta, se buscó un reparto de
primer orden, integrado por actores británicos de prestigio y algunas promesas
de aquel momento. Fue convocada Maria Schneider, quien había alcanzado
reconocimiento internacional por su participación en El último tango en
París. Sin embargo, tuvo desacuerdos con la producción y abandonó el
proyecto. En su lugar entró Teresa Ann Savoy, quien ya había trabajado con
Tinto Brass en otra película erótica: Salón Kitty. Ambos conocían la
búsqueda provocadora y desinhibida que caracterizaba el cine del director.
El papel principal fue asignado a Malcolm
McDowell, quien había inmortalizado al extremo personaje de Alex DeLarge en La
naranja mecánica, de Stanley Kubrick. Para el proyecto se requería alguien
capaz de proyectar una personalidad intensa, perversa, imprevisible y
desprovista de pudor.
El reparto se completó con Helen Mirren,
ganadora del Óscar a la mejor actriz en 2007 por The Queen. También se
le recuerda por su participación en una película de culto: El cocinero, el
ladrón, su mujer y su amante, de Peter Greenaway.
Se trataba de un filme sobre el poder y los excesos del emperador romano Cayo Julio César Augusto Germánico, conocido como Calígula. La película se rodó en 1976, pero llegó a las pantallas en 1979, después de una producción marcada por los conflictos entre sus tres principales responsables: el director, el guionista y el productor.
De hecho, la cinta fue noticia antes de su
estreno por las disputas entre sus creadores y los titulares escandalosos de
los medios sensacionalistas.
Gore Vidal imaginó una película histórica en
la que la sexualidad formara parte de la representación de los excesos
atribuidos a los gobernantes romanos. Tinto Brass aportaría su particular
tratamiento erótico. Bob Guccione, en cambio, tenía en mente una producción
rentable y acorde con la identidad de su revista. Por ello decidió incorporar
escenas de sexo explícito sin consultar con los demás responsables.
Una vez concluido el rodaje, Guccione recurrió
a modelos de Penthouse para filmar las escenas que deseaba y las
incorporó a la película. Vidal y Brass intentaron que sus nombres fueran
retirados de los créditos, pero el productor los mantuvo para aprovechar el
prestigio de ambos.
Así, la película que conoció el público desde
1979 fue una obra alterada por Bob Guccione, muy distinta de la que habían
imaginado su guionista y su director.
La historia continuó más de cuatro décadas
después. En una operación de rescate cinematográfico, el historiador de arte
Thomas Negovan y Penthouse Films International recuperaron alrededor de 90
horas de material original e inédito. A partir de ese archivo emprendieron una
reconstrucción del proyecto, con escenas y tomas que nunca habían llegado a las
pantallas.
El resultado recibió el título Caligula:
The Ultimate Cut (Calígula: el corte definitivo) y se presentó en
2023 en el Festival de Cannes. No fue una versión aprobada por Tinto Brass: el
cineasta no participó en el proceso de reconstrucción ni en el nuevo montaje.
La película, sin embargo, permitió recuperar una parte sustancial del trabajo de
los actores y devolver mayor peso a la historia que había quedado relegada en
la versión comercial.
La versión de 1979 es la más difundida y, con
seguridad, la que se encuentra en numerosas videotecas. La nueva reconstrucción
está disponible en la plataforma MUBI. También circula una copia gratuita en
YouTube, pero su calidad resulta inadmisible: para adaptarla a esa plataforma
se recortaron las escenas de desnudez y, en distintos momentos, solo se
escuchan las voces mientras la imagen muestra un acercamiento forzado a los
rostros o a la escenografía. El resultado es una película mutilada y alterada de
manera burda.
Lo recomendable es aprovechar la prueba
temporal de MUBI o conseguir alguna de las ediciones en DVD o Blu-ray
comercializadas desde 2024.
La versión original, Calígula, tiene
una duración de 155 minutos; Caligula: The Ultimate Cut, de 178.
¿Hay diferencias tangibles entre las dos películas? Sí. En ellas se advierte la incompatibilidad de intereses que marcó la producción. Basta observar dos pasajes.
En una escena, Calígula alucina que su
heredero, Gemelo, planea asesinarlo. Su hermana Drusila (Teresa Ann Savoy) y su
esposa Cesonia (Helen Mirren) intentan tranquilizarlo. En el lecho matrimonial,
mientras él recupera la calma, las dos mujeres se besan.
En la versión de 1979 se insertó un encuentro
sexual explícito. La secuencia presenta a dos esclavas que observan el lecho
imperial a través de una mirilla. Ambas se excitan y comienzan a tener
relaciones. El beso de Savoy y Mirren se alterna y prolonga con fragmentos de
las otras mujeres. Como la edición privilegia los planos genitales y el
cunnilingus, se crea la impresión de que las actrices principales participaron
en esas escenas, algo que no ocurrió. Un recurso que convirtió el pasaje en uno
de los momentos más provocadores de la película. Por el contrario, la versión
de 2023 recupera un precioso desnudo integral de Helen Mirren, hasta entonces
inédito.
La reconstrucción de 2023 concede mayor
espacio a la historia y permite seguir el desarrollo de algunas escenas.
También recupera el pasaje en el que Calígula humilla al Senado y nombra cónsul
a su caballo. Se trata de uno de los episodios más conocidos de las leyendas
sobre el emperador. En la versión de 1979, ese momento quedó fuera para dar
cabida a más escenas de orgías y sexo explícito.
La comparación permite entender hasta qué
punto los intereses comerciales de Guccione modificaron el sentido de la
película. Lo que pudo ser una representación de la corrupción y el ejercicio
delirante del poder terminó convertido, en buena medida, en un espectáculo
sexual que desplazó la narración.
Tinto Brass mantuvo su distancia respecto de
la reconstrucción, pues no participó en ella. Sin embargo, pudo conocer, más de
tres años antes de su muerte, una película más próxima al proyecto que había
concebido.
Descanse en paz Tinto Brass, uno de los
grandes nombres de la comedia erótica italiana.
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| Fotografía: Eric Catarina |




